Las razones tras la caída de popularidad de Kast en Chile

2026-10-14 11:52:29 - MUNDO

Poco duró la luna de miel. Desde que asumió en marzo pasado, el presidente de Chile, José Antonio Kast, quien fue elegido con la más alta votación desde el retorno a la democracia (1990), ha experimentado un continuo descenso en la popularidad.

"Los números son bien sorprendentes, porque lo habitual en Chile es que el desgaste se materialice al segundo año. El presidente Kast lleva siete meses y muestra una caída en las principales encuestas. Es un fenómeno bastante inédito", dice a DW Marcelo Mella, director del Departamento de Estudios Políticos de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile (USACH).

Con resultados similares al sondeo CADEM de la semana pasada, la última encuesta Criteria evidencia el peor nivel de aprobación del mandatario, un 27 %, mientras que la desaprobación aumenta al 64 %. Un 82 % estima que el gobierno ha estado por debajo de las expectativas.

"Hay una sensación de mala gestión. Se ha visto que este gobierno no tiene experiencia política y ha generado descontento, no solo en la oposición. No ha dado garantías de gobernabilidad ni de capacidad técnica. Eso afecta su legitimidad, incluso dentro de los sectores más cercanos. Es revelador que en las encuestas cae mucho el apoyo de los votantes de derecha", indica a DW Claudia Heiss, académica de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile.

Protesta de estudiantes en Valparaíso contra los planeados recortes en educación de Kast. (1.10.2026).Rodrigo Garrido/REUTERS

Mella observa que "a los siete meses, el presidente Kast tiene más desaprobación que la que tuvo el presidente Boric después de la derrota del plebiscito de salida del primer proceso constituyente. Lo que está viviendo Kast es una situación anómala, considerando la historia política de Chile desde 1990".

Entre otros factores, a Kast le ha pasado la cuenta la decisión de no construir un gobierno de coalición. Como líder del partido Republicano cuestionó a las fuerzas políticas tradicionales y hoy está en dificultades para lograr acuerdos, estima Mella: "En Chile, los gobiernos que tienen buenos resultados necesariamente son de coalición, porque su sistema político es de una fragmentación extrema". Por medio de acuerdos parlamentarios circunstanciales, el gobierno busca sortear la frágil productividad legislativa y la indisciplina del oficialismo, particularmente de los partidos de la derecha más moderada.

A esto se suma el propio diseño del gabinete, con ministros inexpertos y no conscientes del costo de los recortes de programas sociales. Errores de primerizos, nombramientos de funcionarios cuestionados, rotación de cargos, declaraciones desafortunadas y problemas de diálogo con el Congreso complican más la gestión. Según Mella, "con la caída de la opinión pública, los costos de los acuerdos parlamentarios necesariamente van a subir".

El presidente chileno, José Antonio Kast, rodeado de miembros de las Fuerzas Armadas, tras firmar un proyecto de ley contra la criminalidad organizada en Chile.Diego Martin/Aton Chile/IMAGO

Un factor muy importante de la mala evaluación de Kast tiene que ver con su narrativa del gobierno de emergencia, con la cual ganó la elección. Tras una campaña centrada en promesas de reactivación económica y mano dura contra la delincuencia y la migración ilegal –anunciadas en cuenta regresiva-, el mandatario está lejos de resolver los grandes temas que preocupan a la población desde hace al menos una década. "Las políticas públicas se construyen a través del tiempo y pueden ofrecer soluciones graduales, pero las soluciones mágicas no son reales, son una ilusión", señala Heiss.

En cuanto a una de las mayores promesas, según CADEM la percepción de inseguridad es hoy mayor: un 53 % estima que en los últimos seis meses la delincuencia ha aumentado, en contraste con el 40 % que tenía esa opinión en agosto.

La economía y la seguridad "tienen una dimensión sistémica, que hace poco realista esperar mejoras en el corto plazo. Además, el presidente puso a personas equivocadas en cargos de funciones clave", advierte Mella, y recuerda cómo la ministra de Seguridad reconoció a poco de asumir que no tenían un plan para su sector. "Se instala una idea de que el gobierno miente y está improvisando. Esa percepción hoy es muy fuerte y aparece en todas las encuestas de opinión", agrega.

El plan del gobierno de reactivar la economía por la vía del ahorro fiscal y promover la inversión privada no logra convencer. "En el contexto actual de estancamiento económico, una serie de recortes en programas sociales y situaciones como el alza de las bencinas -que el gobierno decidió no mitigar, sino que traspasó el alto costo a los consumidores-, se imponen al discurso de que el ajuste es bueno en el largo plazo", advierte Heiss.

Para la académica de la Universidad de Chile, "la experiencia cotidiana de las personas es que aumenta el desempleo, aumenta el costo de la vida, los salarios no mejoran, y además se anuncian recortes de beneficios sociales que, en un contexto como el actual, es una receta para la impopularidad". El gobierno ha decretado recortes en salud, educación, ciencia, cultura, becas, bonos, subsidios, el cierre de un programa para la mujer y un caso emblemático: el fin del plan que durante 17 años entregó computadoras a escolares de bajos recursos.

No solo estudiantes salieron a protestar contra las políticas de Kast en Chile, también lo hicieron trabajadores, y las manifestaciones se realizaron a nivel nacional. (1.10.2026).Rodrigo Garrido/REUTERS

En su opinión, el empeoramiento de la situación económica de las personas es determinante en la baja en la aprobación y "hace también que la gente vea de manera más crítica algunos aspectos que en un contexto económico de mayor bonanza pasarían más inadvertidos".

Por otra parte, sostiene Mella, el llamado plan de reconstrucción aprobado en el Congreso "no va a prender el motor de la economía chilena este año o el próximo. Economistas incluso cercanos a Kast han dicho que las medidas del gobierno podrían tener resultados en 10 o 12 años. Y frente a eso, el país ve que el presidente no tiene una agenda de medidas de corto plazo que puedan aliviar la compleja situación económica actual".

Heiss coincide en que "la reducción de gasto público no se traduce inmediatamente en aumento de la inversión". Tampoco el fin de las regulaciones ambientales, que pueden traer daño ecológico y menor resistencia ante desastres naturales, como se vio en el reciente aluvión en Las Condes, donde había construcciones en zonas de riesgo.

Aluvión de barro en el barrio residencial Las Condes, Santiago de ChileRodrigo Arangua/AFP

Las recetas, los estilos y las realidades que llevaron a otros líderes de extrema derecha al poder en América Latina difieren. Kast tiene "un liderazgo menos atractivo y movilizador que los de la derecha radical, tipo Bukele, Bolsonaro o Milei", aclara Mella. Por su parte, Heiss considera que "si bien Kast no tiene la dimensión performática de los ultraderechistas más estridentes, como Trump o Milei, en la práctica, en las políticas que defiende no ha mostrado moderación hasta ahora".

El mayor respaldo que puede tener el discurso radical de la derecha en otros países, tiene que ver con el contexto. "Chile no está en crisis, su economía no está en los niveles de fragilidad de la economía argentina, no tenemos los niveles de pobreza de Brasil, ni niveles de desempleo comparativamente demasiado altos", afirma Mella. "Kast prometía mejoras impactantes como en El Salvador o Argentina. La gente fue sensible a un discurso alarmista, pero Chile no tiene el nivel de incertidumbre social ni las maras de El Salvador, ni la incertidumbre económica ni la inflación de Argentina", advierte Heiss.

José Antonio Kast, presidente de Chile, y su homólogo argentino, Javier Milei, en el Palacio de La Moneda, Santiago de Chile. (3.09.2026).Raul Bravo/AFP

Buscando contrarrestar el creciente malestar, esta semana Kast anunció rebajas para los usuarios de una carretera concesionada, lo que generó una serie de críticas. Los expertos consultados coinciden en que el gobierno debería ampliar el diálogo e incorporar a la derecha más tradicional. "No es lo mismo gobernar que hacer campaña; la tarea del gobierno es dar respuesta en múltiples flancos de manera permanente por cuatro años", apunta Heiss.

El próximo 18 de octubre está anunciada una jornada de marcha nacional, en conmemoración del estallido social de 2019. En opinión de Mella, están dadas las condiciones para que en su segundo año de gobierno Kast enfrente movilizaciones: "Cuando los gobiernos están débiles la gente en Chile sale a la calle".

(cp)

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Fuente: dw.com
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