La Ciudad de México, una ciudad que envejece y demanda vivienda para sus adultos

2026-10-19 08:00:16 - MUNDO

La Ciudad de México está envejeciendo y junto con ella quienes necesitarán una vivienda adecuada en los próximos años. ¿Cómo nos estamos preparando para que las personas mayores tengan un hogar digno para pasar los últimos años de su vida?

La semana pasada miles de personas salieron a las calles de España para protestar contra el desahucio de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que vivía desde hacía siete décadas en un departamento de Madrid que tuvo que dejar después de un fallo judicial. Su expulsión, ocurrida tras varios años de procesos legales, provocó la indignación de los ciudadanos y posteriormente los anuncios del Gobierno sobre nuevas leyes para proteger a inquilinos y sobre nuevos fondos para impulsar la construcción habitacional.

El desalojo de Maricarmen reunió en ese país a quienes enfrentan una crisis de vivienda que afecta no solo a los colectivos vulnerables, sino a la clase media y a los jóvenes, estos últimos dedican hasta cuatro de cada diez euros de sus ingresos para pagar alquiler de un departamento, según reportó a finales de 2025 la Cátedra de Vivienda Digna y Sostenible, que surge de la colaboración de la Escuela de Administración de la Universidad de Barcelona y la Fundación Metropolitan House.

Aunque la demanda es generalizada, las personas adultas mayores requieren especial atención por tres factores: por su creciente presencia en la población, por sus condiciones físicas y mentales, pero, sobre todo, porque el aumento en la esperanza de vida nos hará pasar alrededor de un tercio de nuestra existencia en la vejez.

El reto no es exclusivo de España o de los países más ricos. Es algo que compartimos en muchas regiones del mundo. En el caso específico de la Ciudad de México, cobra interés especial, porque, como mostró recientemente la Encuesta Intercensal 2025 del INEGI, la población de la capital está envejeciendo: una de cada 5 personas ya tiene —ya tenemos— más de 60 años. Esta es una tendencia que se profundizará en los próximos años, pues también la tasa de natalidad está bajando, lo que nos dejará con menos jóvenes.

Respecto al segundo aspecto, también los datos del INEGI nos muestran que 46% de esa población mayor de 60 años tiene una discapacidad, limitación o condición mental[1] que impacta su vida cotidiana y, muy probablemente, su movilidad, su independencia y su capacidad económica.

Por último, la esperanza de vida en el país ya ha llegado a los 75 años, pero en la Ciudad de México es dos años mayor, y en el caso de las mujeres ya supera los 80 años[2], lo que nos arroja un horizonte donde tendremos más personas adultas mayores durante más tiempo.

La atención de estos retos nos obliga a pensar en soluciones estructurales que partan de reconocer esta realidad. Desde hace varios años he hablado de la importancia de tener vivienda diversa que atienda a los distintos grupos sociales, pero también a los distintos estilos de vida y necesidades.

La problemática habitacional en México crece a pasos agigantados. El Gobierno de México ha iniciado el impulso de la construcción de 1,8 millones de viviendas asequibles en el país. Lamentablemente, los proyectos en la Ciudad de México aún son muy limitados porque los costos de la tierra y la dinámica social ponen retos adicionales. El Gobierno local también ha dedicado 9 mil millones de pesos para acciones de vivienda, un hecho histórico, pero también insuficiente si no tenemos mecanismos para que todos los integrantes del sector, tanto públicos como privados, participemos de forma intensiva.

La tarea no es fácil, pero urge ampliar los esfuerzos para que más actores de la iniciativa privada participen. Los desarrolladores nos hemos sumado a las iniciativas del Gobierno federal en los estados; esperamos que en la Ciudad de México avancemos en nuevas propuestas acordes a la realidad de una ciudad con condiciones especiales tanto en términos socioeconómicos como en términos etarios.

En España el tema de la falta de vivienda escaló impulsado por un caso lamentable, pero no único. En México, también enfrentamos la necesidad de contar con nuevas viviendas que permitan a los jóvenes quedarse en la ciudad, a los adultos poder llegar de forma fácil a sus trabajos o las escuelas de sus hijos y a los adultos mayores pasar una vejez tranquila.

Esquemas que incluyan una vivienda diversa con acceso a servicios de salud, vivienda asistida y vivienda que pueda ser adaptable a distintas condiciones de accesibilidad, pueden ser algunas de las alternativas a plantearse. El diseño de una política pública de vivienda diversa es una de las tareas urgentes para una ciudad que se está reconfigurando y que cada vez demanda más espacios dignos para todos sus integrantes.

[1] INEGI, Encuesta Intercensal 2025.

[2] INEGI, Esperanza de vida al nacimiento por entidad federativa según sexo, serie anual de 2010 a 2026.

Fuente: google.com
Logo

NQN RETRO | Neuquén, Argentina

Redes

Secciones